La mayoría de estos 32 diseños son un solo color bien puesto. Eso es lo que más se lleva y lo más fácil de copiar en casa: lo que marca la diferencia no es el dibujo, es la forma de la uña y que el esmalte no toque la cutícula.

Están ordenados por familia de color, y al final tienes qué necesitas para hacértelas tú y qué es mejor dejar para el salón.

Nudes y rosas

El nude es el diseño más rentable que existe: va con todo, no canta cuando crece y disimula si te saltas un retoque. La clave está en elegir un tono ligeramente más claro o más oscuro que tu piel, nunca exacto, porque el exacto deja la mano plana. Los rosas empolvados hacen lo mismo con un poco más de color.

Azules

El azul es el color que más ha subido en los últimos años y el que mejor queda en uñas cortas. El azul klein y el marino llaman la atención sin ser estridentes; los claros y el lavanda son la opción suave. Si no te atreves con la mano entera, haz solo dos uñas de azul y el resto nude.

Verdes y amarillos

El verde salvia y el pistacho son de los tonos que mejor sientan a todas las pieles, porque están desaturados. El amarillo pastel es más difícil: funciona muy bien en pieles morenas y puede verse apagado en pieles muy claras. Si dudas, pruébalo primero en una sola uña.

Rojos y tonos tierra

El rojo clásico no pasa de moda y el efecto jelly, más translúcido, es su versión actual. Los tonos tierra —teja, chocolate, caoba— funcionan todo el año y especialmente en otoño. Un detalle: el rojo necesita dos capas finas y un buen top coat, o se ve rayado.

French de colores

El french dejó de ser solo blanco. La punta de color, cada uña de un tono, o una línea negra fina son las versiones que más se piden. Es de lo más fácil de hacer en casa si usas pegatinas guía, y de lo que más cunde: sobre una base nude, solo pintas la punta.

Efectos: cromado, remolinos y animal print

Aquí ya hace falta salón o productos concretos. El cromado necesita pigmento en polvo y lámpara; los remolinos se hacen a pincel fino con paciencia; el carey se construye a manchas. Son los que más duran en foto y los que más cuestan. Tienes más ideas en los diseños de uñas que son tendencia.

Cómo pintarte las uñas en casa sin que se salte

El orden es lo que más influye, más que el esmalte que uses:

  1. Lava las manos y pasa un algodón con quitaesmalte, aunque no lleves nada. Quita la grasa, que es lo que despega el color.
  2. Lima en una sola dirección, nunca en vaivén, y dale la forma antes de pintar.
  3. Empuja la cutícula con un palito de naranjo. Si el esmalte toca la cutícula, se levanta en dos días.
  4. Una capa de base transparente. Es el paso que más se salta y el que más duración da.
  5. Dos capas finas de color, con dos minutos entre ellas. Una capa gruesa no seca por dentro y se marca con todo.
  6. Top coat pasando también por el filo de la uña, esa línea del borde. Ahí es donde empieza siempre a saltarse.

Repite el top coat cada dos o tres días. Es un minuto y duplica lo que aguanta el color.

Dudas que suelen salir

¿Qué diseños puedo hacer yo y cuáles no?

En casa: lisos, french con pegatinas guía, degradados con esponja y puntos. En salón: cromado, cat eye, remolinos a pincel y todo lo que lleve pedrería, porque necesitan productos de cabina y lámpara.

¿Qué forma de uña favorece más?

La almendrada alarga el dedo aunque las lleves cortas y es la que más aparece en estas fotos. La cuadrada con las esquinas limadas es la más resistente si trabajas con las manos.

¿Cuánto duran unas uñas pintadas en casa?

Entre cuatro y siete días con esmalte normal, si usas base y sellas el filo. Con semipermanente, entre dos y tres semanas, pero hay que retirarlo bien para no dañar la uña.