Un maquillaje de ojos se compone siempre de lo mismo: un tono medio en la cuenca, uno más oscuro pegado a las pestañas y un punto de luz en el centro del párpado. Cambiando la intensidad de esos tres, tienes desde el maquillaje de ir a trabajar hasta el de salir de noche.

Abajo está el paso a paso completo, qué cambia según la forma de tu ojo y los errores que hacen que la sombra se vea sucia en lugar de difuminada.

Los tres tonos que necesitas

No hace falta una paleta de cuarenta colores. Necesitas un tono medio mate parecido a tu piel pero un poco más oscuro, un tono oscuro mate para dar profundidad, y uno claro con brillo para el punto de luz. Los mates son los que construyen la forma; los brillantes solo se ponen donde quieres que llame la atención. Si empiezas, una paleta de tonos tierra de cuatro o seis sombras te sirve para todo.

Dónde va cada sombra

El tono medio va en la cuenca, que es ese pliegue que se forma cuando abres el ojo, y se difumina hacia arriba sin llegar a la ceja. El oscuro se queda en el tercio exterior, pegado a las pestañas, formando una pequeña V tumbada hacia fuera. El claro brillante, solo en el centro del párpado móvil y en el lagrimal. Ese último detalle es el que abre la mirada y el que más gente se salta.

Qué cambia según la forma de tu ojo

Si tienes el párpado caído, marca la cuenca un poco por encima del pliegue real: así se ve al abrir el ojo. Si lo tienes muy grande, no pongas brillo en todo el párpado, que lo agranda más. Si los tienes juntos, aclara el lagrimal y lleva el oscuro hacia fuera. Y si los tienes pequeños, el delineado por dentro de la línea de agua los cierra todavía más: mejor delinear por fuera y difuminar.

Del día a la noche sin cambiar de técnica

Es la misma secuencia con más producto. Para el día, el tono medio difuminado y máscara. Para la noche, repites con el oscuro, lo llevas también a la línea de abajo y añades pestañas postizas. No hace falta aprender otra cosa: es intensidad, no técnica distinta. Tienes ejemplos de los dos en las 25 ideas de maquillaje.

Maquillaje de ojos paso a paso

Este orden es el que menos falla, y funciona igual con cualquier paleta:

  1. Pon prebase de ojos o un poco de corrector sellado con polvo. Sin esto, la sombra se acumula en el pliegue en dos horas.
  2. Con una brocha mullida, lleva el tono medio a la cuenca haciendo movimientos de vaivén, como si limpiaras un cristal.
  3. Con una brocha más pequeña, pon el tono oscuro solo en el tercio exterior, pegado a las pestañas.
  4. Difumina la unión entre los dos tonos con una brocha limpia. Este paso es el que separa un ojo bonito de uno con manchas.
  5. Con el dedo, da el tono claro con brillo en el centro del párpado y en el lagrimal.
  6. Repasa la línea de abajo con el tono medio para unirlo todo, y termina con máscara en zigzag desde la raíz.

Si al terminar ves bordes duros, no añadas más sombra: difumina con la brocha limpia. Poner más producto encima de un borde duro es lo que ensucia el maquillaje.

Dudas que suelen salir

¿Por qué se me ve la sombra manchada?

Casi siempre por difuminar poco y por cargar demasiado la brocha de golpe. Coge poquísimo producto, constrúyelo en capas, y ten una brocha limpia solo para difuminar los bordes.

¿Se puede maquillar los ojos sin paleta cara?

Sí. Con un lápiz marrón difuminado con el dedo y máscara de pestañas tienes un maquillaje de diario completo. La técnica importa mucho más que el precio de la sombra.

¿Sombra o delineado primero?

Sombra primero, siempre. Si delineas antes, la sombra se come la línea al difuminar y acabas repasándola. La excepción es el ojo ahumado con lápiz, donde el lápiz se difumina primero y la sombra va encima para fijarlo.