La camisa blanca es la prenda más rentable del armario masculino porque combina con absolutamente todo. Lo que cambia el resultado no es con qué la lleves, es cómo te queda: el hombro en su sitio, la manga acabando en el hueso de la muñeca y el largo justo.
Aquí tienes 15 combinaciones, de la más informal a la más arreglada, con lo que hay que mirar en cada una.
Con pantalón de vestir
La combinación más formal y la que menos margen de error tiene. Camisa por dentro, cinturón del mismo tono que el zapato y nada más. Si el pantalón lleva estampado —cuadros, rayas finas— la camisa lisa es obligatoria. Con traje azul marino es el conjunto más seguro que existe para un evento.




Con chinos
El punto medio y el que más veces vas a usar. Beige, camel o gris con camisa blanca funciona todo el año. Puedes llevarla por dentro con cinturón o por fuera si es de corte recto y no pasa de la mitad de la bragueta. Las mangas remangadas hasta debajo del codo quitan formalidad sin descuidar el conjunto.





Con jeans
La versión de diario. Jean recto o ajustado en azul medio u oscuro, sin roturas grandes. Con zapato de piel marrón sube bastante el nivel; con tenis blancos queda informal pero cuidado. Lo único que no encaja es un jean muy desgastado con una camisa muy planchada: los dos tienen que ir en la misma dirección.




En verano: lino y shorts
El lino se arruga y eso es parte del tejido, no un defecto. Con shorts azul marino o beige y alpargatas o mocasines sin calcetín es el conjunto más cómodo del verano. Hay más ideas en 28 outfits diarios para hombres.


Dudas que suelen salir
¿Cómo sé si la camisa me queda bien?
Por el hombro: la costura tiene que caer justo donde acaba tu hombro, ni antes ni después. Y la manga acabar en el hueso de la muñeca. Eso no lo arregla nada; el resto sí lo ajusta un sastre por poco dinero.
¿Por dentro o por fuera?
Por dentro siempre que lleves cinturón o el pantalón sea de vestir. Por fuera solo si la camisa es de corte recto y el bajo no pasa de la mitad de la bragueta; si es más larga, parecerá que te queda grande.
¿Cómo evito que amarillee?
Lávala del revés, no uses lejía —amarillea el algodón con el tiempo— y no la guardes húmeda. Las manchas de sudor del cuello salen frotando con bicarbonato antes del lavado.








