Las poses que parecen espontáneas casi nunca lo son: están construidas sobre tres cosas. Un apoyo (una pared, unas escaleras, el suelo), algo que hacer con las manos, y no mirar siempre al objetivo.

Aquí tienes 28 poses agrupadas por situación, con el detalle que hace que cada una funcione.

Agachada y sentada en el suelo

Agacharse es la pose que más sale en este estilo y la más fácil de copiar: pon una rodilla en el suelo y deja la otra pierna doblada, con una mano apoyada. Sentada con las piernas cruzadas en el césped funciona igual de bien. La foto, desde tu altura o un poco por debajo, nunca desde arriba.

De pie y apoyada

Apoyarse en una pared o una barandilla resuelve la postura entera. Pon el peso en una pierna, adelanta la otra y lleva una mano al pelo o al bolsillo. Si el fondo tiene color —una pared rosa, un seto verde— la foto gana sin que tengas que hacer nada más.

Con algo en las manos

Un helado, una bolsa, un chicle, las manos en la cara. Darle una tarea a las manos es lo que quita la rigidez, y además da una excusa para la foto. Las de pasillo de supermercado funcionan porque el fondo lleno de color hace de escenario gratis.

Tapándote la cara

Con la manga, con el pelo, con el móvil. Es la pose para los días en que no te apetece salir de frente, y queda mejor de lo que parece: el gesto cuenta más que la cara. En el espejo del ascensor sale sola.

Primeros planos

Para foto de perfil, el plano corto es el que funciona: en miniatura es lo único que se distingue. Baja la barbilla, adelanta un poco la cabeza y busca luz de ventana. Hay más en 20 poses para la foto de perfil.

Dudas que suelen salir

¿Cómo consigo que no parezcan posadas?

Haz algo de verdad —caminar, reírte, comer, apoyarte— y que disparen en ráfaga mientras te mueves. La buena casi nunca es la primera.

¿Desde qué altura salen mejor?

Desde la altura del pecho o un poco por debajo, apuntando ligeramente hacia arriba: alarga las piernas. Desde arriba achica, salvo en las fotos tumbada.