Una pose distraída es la que no mira a cámara y parece pillada a medias. Funciona porque quita la rigidez de saberse fotografiada, y porque cuando estás haciendo algo el cuerpo se coloca solo.

Aquí tienes 14 ideas con el gesto exacto de cada una. El truco común: que quien dispare lo haga en ráfaga mientras tú te mueves, en vez de contar hasta tres.

Mirando a otro lado

La más sencilla y la que mejor sale. Gira la cara hacia un punto concreto —una tienda, el horizonte, alguien— en lugar de mirar al vacío, que se nota. Con gafas de sol funciona todavía mejor porque no hay que controlar la mirada. Y deja una mano ocupada: en el pelo, en un vaso, en el bolso.

En movimiento

Sacudir el pelo, taparse la cara riéndose, estar comiendo con alguien. Son las que más naturales salen y las que más fotos necesitan: de veinte disparos sale una buena. Pide ráfaga y no te quedes quieta esperando.

Sentada, a lo tuyo

Sentada en el coche, en un skate, en la nieve o en tu cuarto. La clave es tener algo entre las manos: una bebida, el móvil, la comida. Eso justifica la postura y hace que la foto parezca un momento y no una sesión.

De espaldas

Cuando el sitio merece la pena, ponte de espaldas y deja que sea el protagonista. Entre flores, mirando al horizonte. No hay nada que posar y siempre salen bien. Si te gustan estas, hay más en las poses para imitar.

Dudas que suelen salir

¿Cómo consigo que no parezca posada?

Haz algo de verdad: camina, bebe, ríete, mira un escaparate. Y que disparen en ráfaga mientras te mueves. La foto buena casi nunca es la primera ni la última.

¿Dónde miro si no miro a cámara?

A un punto concreto que exista: una persona, una tienda, el final de la calle. Mirar al vacío se nota enseguida y queda más raro que mirar al objetivo.